"Salvando a México de Donald Trump": Mision de EPN Foto/AP
Resulta irónico que la frase en la portada de TIME “Saving Mexico”
(Salvando a México), que presentaba a Enrique Peña Nieto y sus reformas
estructurales como la mejor oportunidad para rescatar de la pobreza y el
subdesarrollo a millones de mexicanos en febrero de 2014, se haya convertido 3
años más tarde en el estandarte de una batalla completamente distinta.
En un desafío para hacer frente a los arrebatos, a la megalomanía y las
amenazas de una guerra comercial del presidente de EU, Donald Trump.
Tras el desaire de Donald Trump, quien fulminó con un solo tuit los
planes de su primer encuentro en la Casa Blanca con Peña Nieto, las fuerzas
vivas de México han decidido cerrar cerrar filas con su presidente.
Todos con Enrique Peña Nieto ante la amenaza de Trump. Todos frente a un
personaje de conocida vena rencorosa que no desaprovechará oportunidad para
meterle el pie al presidente que lo dejó plantado ante la indignación de
millones de mexicanos.
Pero, también, ante la inocultable vergüenza y espanto de millones de
estadounidenses que contemplaron incrédulos la inevitable cancelación del
presidente de México ante el grosero alarde de pronunciamientos de Donald Trump
sobre el Muro, sobre los planes para obligar a los mexicanos a pagar, y sobre
nuestro supuesto abuso en la relación comercial.
En el corto espacio de tiempo desde que asumió el poder, Trump no ha
dejado de sorprender a sus ciudadanos y a todo el mundo entero. Un presidente
que ha llegado para arrojar todos los días a sus ciudadanos en brazos del
disparate y la sorpresa ante el tratamiento de países amigos como México, como
sus enemigos jurados.
Y, al mismo tiempo, trata a los viejos adversarios rusos, como sus
nuevos aliados.
En medio del desconcierto, hoy son millones que se preguntan si acaso
Donald Trump no tiene un problema mental. Si sus arrebatos a través de twitter,
no ocultan algo más que un intento por imponer una agenda de corte nacionalista
y extremista.
Desde que asumió la presidencia, Trump ha ido de ocurrencia en
ocurrencia. Como por ejemplo, los supuestos planes anunciados ayer para imponer
una tarifa del 20% a todas las importaciones de México.
Tras el anuncio de esta propuesta, en boca de Sean Spicer, el cada vez
más denostado portavoz de la Casa Blanca, los más serios economistas y medios
como The New York Times se han apresurado a calificarla como una “amenaza
absurda”.
Una medida que, además, violaría las reglas de la Organización Mundial
del Comercio (OMC) y terminaría por derrumbar el tambaleante Tratado de Libre
Comercio (TLCAN) suscrito por México, EU y Canadá hace 22 años.
“El berrinche de las tarifas (del 20%) ha sido la última dentro de un
torrente de mentiras, ideas políticas peligrosas y amenazas de la Casa Blanca
desde que el señor Trump fue juramentado (como presidente)”, aseguró el
editorial de The New York Times.
“Han resaltado lo impulsivo y aparentemente ignorante que es el nuevo
ocupante de la Oficina Oval de la Casa Blanca en materia de relaciones
económicas y de seguridad internacional que sirven a intereses
estadounidenses”, añadió.
El problema para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, para
salvar a México de Donald Trump, es la falta de un interlocutor profesional y
con experiencia al norte del Río Bravo.
La actual campaña de purgas, al interior del Departamento de Estado,
donde los amigos y aliados de Donald Trump han llegado con el cuchillo en la
boca. Y la ausencia de un embajador de México en Washington, dificultan una
labor que hoy se encuentra en punto muerto tras el desastre ocasionado por
Donald Trump y su insidioso tuit contra México poco antes de recibir al
presidente Peña Nieto en la Casa Blanca.
Por el momento, la conversación telefónica entre Enrique Peña Nieto y
Donald Trump, parece un intento por recomponer las relaciones. Pero nadie sabe
el alcance real de este gesto tras el desastroso incidente que desembocó con la
cancelación del encuentro en Washington.
“Tuvimos una conversación muy agradable”, dijo Trump.
“Pero EU no puede continuar perdiendo tantos negocios, y millones de
gente perdiendo sus trabajos. Por eso vamos a renegociar el NAFTA y otros
aspectos de nuestra relación”, añadió.
Mientras las aguas retornan a su cauce, a México no le queda otro
remedio que el de la espera y el robustecimiento de otras relaciones con la
Unión Europea (UE), Asia y América Latina. Algo de lo que ya se esta encargando
el subsecretario de relaciones exteriores, Carlos de Icaza, con una diplomacia
de bajo perfil.
Es decir, trabajar a toda marcha para reducir la extremada dependencia
de México con Estados Unidos, un socio con el que estamos condenados a
entendernos. Más de 560 mil millones de dólares de intercambio comercial al año
y una frontera en común de más de 3 mil kilómetros nos obligan a ello.

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