lunes, 30 de enero de 2017

Salvando a México de … ¡ Donald Trump !



                                  "Salvando a México de Donald Trump": Mision de EPN            Foto/AP


Resulta irónico que la frase en la portada de TIME “Saving Mexico” (Salvando a México), que presentaba a Enrique Peña Nieto y sus reformas estructurales como la mejor oportunidad para rescatar de la pobreza y el subdesarrollo a millones de mexicanos en febrero de 2014, se haya convertido 3 años más tarde en el estandarte de una batalla completamente distinta.

En un desafío para hacer frente a los arrebatos, a la megalomanía y las amenazas de una guerra comercial del presidente de EU, Donald Trump.

Tras el desaire de Donald Trump, quien fulminó con un solo tuit los planes de su primer encuentro en la Casa Blanca con Peña Nieto, las fuerzas vivas de México han decidido cerrar cerrar filas con su presidente.

Todos con Enrique Peña Nieto ante la amenaza de Trump. Todos frente a un personaje de conocida vena rencorosa que no desaprovechará oportunidad para meterle el pie al presidente que lo dejó plantado ante la indignación de millones de mexicanos.

Pero, también, ante la inocultable vergüenza y espanto de millones de estadounidenses que contemplaron incrédulos la inevitable cancelación del presidente de México ante el grosero alarde de pronunciamientos de Donald Trump sobre el Muro, sobre los planes para obligar a los mexicanos a pagar, y sobre nuestro supuesto abuso en la relación comercial.

En el corto espacio de tiempo desde que asumió el poder, Trump no ha dejado de sorprender a sus ciudadanos y a todo el mundo entero. Un presidente que ha llegado para arrojar todos los días a sus ciudadanos en brazos del disparate y la sorpresa ante el tratamiento de países amigos como México, como sus enemigos jurados.

Y, al mismo tiempo, trata a los viejos adversarios rusos, como sus nuevos aliados.

En medio del desconcierto, hoy son millones que se preguntan si acaso Donald Trump no tiene un problema mental. Si sus arrebatos a través de twitter, no ocultan algo más que un intento por imponer una agenda de corte nacionalista y extremista.

Desde que asumió la presidencia, Trump ha ido de ocurrencia en ocurrencia. Como por ejemplo, los supuestos planes anunciados ayer para imponer una tarifa del 20% a todas las importaciones de México.

Tras el anuncio de esta propuesta, en boca de Sean Spicer, el cada vez más denostado portavoz de la Casa Blanca, los más serios economistas y medios como The New York Times se han apresurado a calificarla como una “amenaza absurda”.

Una medida que, además, violaría las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y terminaría por derrumbar el tambaleante Tratado de Libre Comercio (TLCAN) suscrito por México, EU y Canadá hace 22 años.


“El berrinche de las tarifas (del 20%) ha sido la última dentro de un torrente de mentiras, ideas políticas peligrosas y amenazas de la Casa Blanca desde que el señor Trump fue juramentado (como presidente)”, aseguró el editorial de The New York Times.

“Han resaltado lo impulsivo y aparentemente ignorante que es el nuevo ocupante de la Oficina Oval de la Casa Blanca en materia de relaciones económicas y de seguridad internacional que sirven a intereses estadounidenses”, añadió.

El problema para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, para salvar a México de Donald Trump, es la falta de un interlocutor profesional y con experiencia al norte del Río Bravo.

La actual campaña de purgas, al interior del Departamento de Estado, donde los amigos y aliados de Donald Trump han llegado con el cuchillo en la boca. Y la ausencia de un embajador de México en Washington, dificultan una labor que hoy se encuentra en punto muerto tras el desastre ocasionado por Donald Trump y su insidioso tuit contra México poco antes de recibir al presidente Peña Nieto en la Casa Blanca.

Por el momento, la conversación telefónica entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump, parece un intento por recomponer las relaciones. Pero nadie sabe el alcance real de este gesto tras el desastroso incidente que desembocó con la cancelación del encuentro en Washington.

“Tuvimos una conversación muy agradable”, dijo Trump.

“Pero EU no puede continuar perdiendo tantos negocios, y millones de gente perdiendo sus trabajos. Por eso vamos a renegociar el NAFTA y otros aspectos de nuestra relación”, añadió.


Mientras las aguas retornan a su cauce, a México no le queda otro remedio que el de la espera y el robustecimiento de otras relaciones con la Unión Europea (UE), Asia y América Latina. Algo de lo que ya se esta encargando el subsecretario de relaciones exteriores, Carlos de Icaza, con una diplomacia de bajo perfil.


Es decir, trabajar a toda marcha para reducir la extremada dependencia de México con Estados Unidos, un socio con el que estamos condenados a entendernos. Más de 560 mil millones de dólares de intercambio comercial al año y una frontera en común de más de 3 mil kilómetros nos obligan a ello.

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