Joaquín "El Chapo" en manos de la DEA Foto/AFP
Mucho se ha dicho de la oportunidad. De la coyuntura. Del simbolismo de
una extradición como la de Joaquín “El Chapo” Guzmán que, algunos, han
interpretado como una ofrenda a Donald Trump o un regalito de despedida para
Barack Obama.
Como decía Carlos Salinas de Gortari: “No se hagan bolas”.
Para empezar, habría que decir que la entrega del líder del cartel de
Sinaloa era un imperativo administrativo y legal antes de que iniciara la
presidencia de Donald Trump.
¿Porqué razón?.
Por el vacío de poder y el desconcierto que casi siempre se produce
durante un proceso de transición en el Departamento de Justicia y en el de
Seguridad Interna (DHS), las dos instancias encargadas de supervisar la entrega
y el confinamiento de extraditables como Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Hay quien ha sugerido que la entrega de “El Chapo” fue una decisión de
Luis Videgaray, el Secretario de Relaciones Exteriores. En cierto sentido, esta
afirmación tiene algo de verdad ya que es precisamente la cancillería mexicana
la interlocutora natural del Departamento de Estado en este tipo de trámites y
decisiones.
Pero, evidentemente, la voz cantante ha sido la del Departamento de
Justicia ya que fue la hoy ex Procuradora General, Loretta Lynch, la encargada
de emitir la recomendación final para que el líder del cartel de Sinaloa fuera
trasladado a Nueva York, donde ya ha sido presentado ante una corte federal de
Brooklyn.
¿Y como se llegó a esa decisión?
Fiscales y ex agentes de la DEA familiarizados con este tipo de
procesos, recuerdan que, en este tipo de casos, donde hay una gran cantidad de
cortes federales dispuestas a juzgar a un criminal del perfil de Joaquín “El
Chapo” Guzmán, se realiza un cónclave de los jueces y fiscales para decidir qué
juzgado tiene el caso más sólido.
Como se sabe, el líder del cartel de Sinaloa tiene causas abiertas en,
al menos, seis estados: Nueva York, California, Illinois, New Hampshire, Texas
y Florida.
Pero, en la recta final para decidir a qué corte federal se le tenía que
enviar, una corte federal de Illinois y una de Nueva York, redujeron la
decisión a una opción binaria.
Al final, el distrito este de Nueva York, a donde la hoy ex Procuradora
General, Loretta Lynch, fungió como fiscal general, se convirtió en el gran
ganador.
La otra posibilidad era una corte federal en la ciudad de Chicago en
donde el entonces fiscal federal, Patrick Fitzgerald, consiguió presentar en
2009 uno de los casos más sólidos contra el narcotraficante mexicano por su
vinculación con los hermanos Pedro y Margarito Flores, los operadores del
cartel de Sinaloa en esa ciudad.
Por tanto, el cronograma de la extradición estaba supeditado a la
decisión del gobierno de México y a la discusión al interior del Departamento
de Justicia que, en los últimos días, apremió a la Procuraduría General de la
República (PGR) para entregar a “El Chapo” Guzmán antes de que el fin de la
administración de Barack Obama diera paso a un período de indefinición y
oportunismo que podría impactar el largo y cuidadoso encausamiento del líder
del cartel de Sinaloa.
Como es de suponer, detrás de este caso el Departamento de Justicia, la
Fiscalía del Distrito Este de Nueva York y la DEA han conseguido armar un
expediente sin precedentes con testimonios de testigos protegidos, pruebas,
documentos y monitoreo de telecomunicaciones que han permitido penetrar el
tupido entramado del cartel de Sinaloa hacia ambos lados de la frontera.
A pesar de que la entrega de “El Chapo” se ha producido en el último día
de la administración Obama, como era de esperarse los oportunistas de siempre
han querido sacar provecho en el inicio de la era Trump.
Ahí esta el caso del nuevo Secretario de Seguridad Interna (DHS), John
Kelly, quien en una nota difundida el pasado lunes 23 de enero, felicitó al
gobierno de México por la entrega del líder del cártel de Sinaloa:
“Me siento muy orgulloso de liderar este Departamento y estar junto con
los agentes especiales de las Investigaciones de Seguridad Nacional de la
Inmigración y Aduanas (ICE) y nuestros muchos socios dentro del Departamento de
Justicia que trabajaron en colaboración con nuestros homólogos mexicanos para
asegurar que uno de los más Los hombres buscados serán sometidos a juicio en un
tribunal estadounidense”, aseguró Kelly sin hacer ninguna mención a la labor de
quienes le antecedieron en el cargo.
Es decir, a Loretta Lynch quien fue la encargada e supervisar de
principio a fin el proceso de extradición.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario