Quién
iba a decir que, después de prometer que México pagaría por el Muro, Donald
Trump, le ha agradecido al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador,
su generosa contribución.
Pero
no por haberle extendido un cheque para completar el Muro. Sino por haber
evitado, según aseguró hoy, la “invasión” a EU de “drogas, de traficantes de
personas, de todo tipo de criminales y de las pandillas centroamericanas.
“Estamos
hablando de una invasión a nuestro país de drogas, de traficantes de personas,
de todo tipo de criminales y de pandillas. Invasión de gente que no es
aceptable”, dijo Trump durante un acto celebrado desde los jardines de la Casa
Blanca.
Por
eso, insistió, “quiero agradecer al presidente de México porque nos ha estado
ayudando con estas monstruosas caravanas que han estado llegando”.
Y
-añadió-, “porque nos han ayudado a pesar de que ellos tienen sus propios
problemas.
“Tienen
el mayor número de asesinatos que jamás hayan tenido en su historia. Casi 40
mil asesinatos…”, dijo Trump para pintar así con la brocha más gorda ese
paisaje de inseguridad y violencia en México, un país al que el propio
presidente de EU ha caracterizado junto con naciones de Centroamérica como
“shit holes”.
O,
sea, “agujeros de mierda”.
¿Y
cómo es que México se convirtió de forma providencial en ese portero generoso?.
¿En ese cancerbero eficaz que ha evitado, en palabras de Trump, esa invasión de
criminales y personas indeseables?
Pues,
muy simple. Aceptando la puesta en marcha de la política “permanece en México”,
una version descafeinada del “tercer país seguro” que confeccionó su vecino del
norte para obligar a miles de migrantes que huyen de la violencia y la miseria
en Centroamérica a permanecer en México mientras se resuelven sus peticiones de
asilo.
De
esta forma, ciudades como Tijuana o Piedras Negras se han convertido en un
corralón para migrantes a quienes se criminaliza un día sí y otro también. En
una suerte de antesala de la desesperación. Pero, también, en el mejor mercado
de “carne fresca” para esos coyotes que están aprovechando la situación para
enganchar a sus potenciales clientes y hacerlos cruzar a través de distintos
puntos en Texas y Nuevo México.
Y
todo por el módico precio de aproximadamente 6 mil dólares.
Quién
iba a decir que más de dos años después de haber prometido que México pagaría
por el Muro, Trump le agradecería al presidente Andrés Manuel López Obrador por
evitar la "invasión de criminales y violadores” que ha agitado como
espantajo para justificar ante su base de extremistas el reforzamiento de la
franja fronteriza.
Un
blindaje que, al parecer, conseguirá mediante la firma de una orden
ejecutiva que le permitirá acceder a los
fondos que le ha negado el Congreso, aproximadamente 8 mil millones de dólares.
El
acto de Trump, que en opinión de constitucionalistas supone una violación a la
Carta Magna y un abuso sin precedentes del poder presidencial, ha despejado
paradójicamente la confusión que durante más de dos años mantuvo viva el propio
Donald Trump para saber la fórmula de la que echaría mano para financiar el
Muro con México.
Porque,
al comprobar que México jamás le extendería un cheque para financiar el Muro,
Trump cambio la narrativa para asegurar
que, mediante la negociación del Tratado Comercial con México, su vecino del
sur pagaría “de alguna forma” el blindaje fronterizo.
El
problema es que nadie le creyó.
En
otra de sus ocurrencias, Trump llegó a amenazar con una especie de impuesto por
permitir la transferencia de las remesas de millones de paisanos a México. Esos
fondos (más e 30 mil millones de dólares al año) que, irónicamente, se han
convertido en una de las principales fuentes de ingreso para su vecino del sur.
Ultimamente,
incluso, Trump hasta mostró sus simpatías hacia la iniciativa del senador por
Texas, Ted Cruz, para confiscar la fortuna de Joaquín “El Chapo” Guzmán para
pagar el Muro fronterizo.
Al
final, Trump ha rebuscado en el baúl de las medidas extremas para apostar por
una orden ejecutiva que, según aseguró hoy, se parece mucho a la que el ex
presidente Barack Obama se vio obligado a implementar en mayo del 2010 para
hacer frente a la amenaza de los carteles de la droga en el sector de Arizona.
“Obama
ya usó una de esas órdenes ejecutivas que tuvieron que ver con los carteles
criminales. Y usaremos parte de esa orden para tratar con los carteles en lo
que sería una segunda emergencia”, aseguró Trump.
En
aquel entonces, y a sólo una semana de la visita que realizó a la Casa Blanca
el hoy ex presidente, Felipe Calderón, Obama ordenó el despliegue de, al menos,
1,200 tropas de la Guardia Nacional y solicitó 500 millones de
dólares en fondos adicionales para reforzar la seguridad fronteriza.
Tras
ésta decisión, que ahora Trump utiliza como ejemplo y antecedente para
justificar su descabellada orden ejecutiva, no pocos fueron los que acusaron a
Obama de claudicar ante las filas del partido republicano para “militarizar” la
frontera con México.
Una
ruta que, casi nueve años después, utiliza descaradamente como pretexto Donald
Trump para tratar de blindar la frontera mientras agradece al presidente de
México por su generosa cooperación para evitar la invasión de “criminales” a
EU.
