lunes, 5 de septiembre de 2016

El Desaire de Hillary Clinton

                                                                                                            Foto/AFP

Era de esperar. Para alguien que conoce muy bien a la comunidad migrante y al electorado hispano y, sobre todo, dependerá de su voto en las elecciones presidenciales de noviembre próximo (con un potencial de aproximadamente 27.3 millones de electores) el aceptar la invitación de un presidente que no sólo va en caída libre en el ánimo y la aceptación de sus ciudadanos, sino que además es rechazado por una comunidad migrante que no vio con buenos ojos su invitación a Donald Trump, resultaría tan indigno como contraproducente.

Tras la humillante experiencia de Donald Trump en la residencia oficial de Los Pinos, Hillary Clinton ha decidido declinar la invitación del gobierno mexicano, en un gesto que ha vuelto a demostrar que, para asegurarse el voto de los electores hispanos en EU, es necesario conocer su estado de ánimo y el pundonor de la comunidad migrante.

“Los mexicanos y el electorado latino en general debemos aplaudir la decisión de Hillary Clinton de rechazar tajantemente esta vergonzosa invitación del gobierno de México. Es lo más digno y lo más inteligente después de la indignante visita de Donald Trump que es considerado el peor enemigo de los inmigrantes y los mexicanos”, aseguró Juan José Gutiérrez, dirigente de la organización Vamos Unidos USA en el sur de California.

“Cuando se nos preguntó desde la campaña Clinton sobre la invitación que se le extendió desde el gobierno de México, al igual que al candidato republicano, muchos de nosotros la consideramos como inaceptable”, añadió Gutiérrez, uno de los líderes históricos a favor de los derechos de los inmigrantes en EU.

“Además, el pensar que Hillary Clinton se va a prestar para ser el segundo plato de una invitación en la residencia oficial de Los Pinos, demuestra la ignorancia de quienes decidieron aceptar en primer lugar la visita de Trump, en un acto que para muchos miembros de nuestra comunidad representó el aval del gobierno de México a la campaña del republicano”, añadió Gutiérrez.

Para una candidata que cuenta con el 70% del respaldo entre los electores hispanos, contra el 19% de Donald Trump —según el más reciente sondeo de las organizaciones America´s Voice y Latino Decisions—, la invitación del gobierno de México hacia la candidata demócrata se ha convertido en una propuesta demasiado tóxica.

Nadie quiere tomarse una foto con quien ha quedado en calidad de “apestado” tras su encuentro con Donald Trump.

En este sentido, la decisión de la campaña de Donald Trump de aceptar y meter prisa a  la invitación del gobierno de México, dejó entrever la astucia del candidato republicano, pero también la desesperación de su campaña para recuperar el terreno perdido (quizá en más de una generación) frente a los electores hispanos.

De la inutilidad de esa visita a México, de la que el gobierno mexicano resultó el más dañado, ha vuelto a dar cuenta el propio Donald Trump quien, en el curso de las últimas horas, aseguró que sus propuestas en materia migratoria —que pasan por la construcción de un Muro fronterizo “que pagará México”, hasta la deportación de millones de personas—, podrían cambiar una vez más después de que resulte electo.

Desde que John McCain inauguró, en julio de 2008, la práctica de ir de viaje de peregrinación a México, para visitar al entonces presidente de México, Felipe Calderón y mostrar sus respetos a la Virgen de Guadalupe, el recurso de acudir a Los Pinos para granjearse el respaldo de los electores hispanos en EU parece haberse convertido en una tendencia y en una receta condenada al fracaso.

En aquel entonces, y a pesar de su visita a Los Pinos y a la Basílica de Guadalupe, John McCain sólo consiguió el 30% del voto latino en las urnas, contra el 69% de Barack Obama.


En esta ocasión, todo parece indicar que la operación de Donald Trump, que ha dejado muy mal parado al gobierno mexicano, le ha permitido recuperar terreno frente a Hillary Clinton en las encuestas a nivel nacional, pero no le servirá de mucho para garantizar el respaldo de un electorado hispano que, a diferencia del presidente de México, no puede pasar por alto los agravios de un candidato republicano que, en noviembre próximo, podría sufrir la más humillante derrota con la entusiasta colaboración de la comunidad latina.

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