Era
de esperar. Para alguien que conoce muy bien a la comunidad migrante y al
electorado hispano y, sobre todo, dependerá de su voto en las elecciones
presidenciales de noviembre próximo (con un potencial de aproximadamente 27.3
millones de electores) el aceptar la invitación de un presidente que no sólo va
en caída libre en el ánimo y la aceptación de sus ciudadanos, sino que además
es rechazado por una comunidad migrante que no vio con buenos ojos su
invitación a Donald Trump, resultaría tan indigno como contraproducente.
Tras
la humillante experiencia de Donald Trump en la residencia oficial de Los
Pinos, Hillary Clinton ha decidido declinar la invitación del gobierno
mexicano, en un gesto que ha vuelto a demostrar que, para asegurarse el voto de
los electores hispanos en EU, es necesario conocer su estado de ánimo y el
pundonor de la comunidad migrante.
“Los
mexicanos y el electorado latino en general debemos aplaudir la decisión de
Hillary Clinton de rechazar tajantemente esta vergonzosa invitación del
gobierno de México. Es lo más digno y lo más inteligente después de la
indignante visita de Donald Trump que es considerado el peor enemigo de los
inmigrantes y los mexicanos”, aseguró Juan José Gutiérrez, dirigente de la
organización Vamos Unidos USA en el sur de California.
“Cuando
se nos preguntó desde la campaña Clinton sobre la invitación que se le extendió
desde el gobierno de México, al igual que al candidato republicano, muchos de
nosotros la consideramos como inaceptable”, añadió Gutiérrez, uno de los
líderes históricos a favor de los derechos de los inmigrantes en EU.
“Además,
el pensar que Hillary Clinton se va a prestar para ser el segundo plato de una
invitación en la residencia oficial de Los Pinos, demuestra la ignorancia de
quienes decidieron aceptar en primer lugar la visita de Trump, en un acto que
para muchos miembros de nuestra comunidad representó el aval del gobierno de
México a la campaña del republicano”, añadió Gutiérrez.
Para
una candidata que cuenta con el 70% del respaldo entre los electores hispanos,
contra el 19% de Donald Trump —según el más reciente sondeo de las organizaciones
America´s Voice y Latino Decisions—, la invitación del gobierno de México hacia
la candidata demócrata se ha convertido en una propuesta demasiado tóxica.
Nadie
quiere tomarse una foto con quien ha quedado en calidad de “apestado” tras su
encuentro con Donald Trump.
En
este sentido, la decisión de la campaña de Donald Trump de aceptar y meter
prisa a la invitación del gobierno de
México, dejó entrever la astucia del candidato republicano, pero también la
desesperación de su campaña para recuperar el terreno perdido (quizá en más de
una generación) frente a los electores hispanos.
De
la inutilidad de esa visita a México, de la que el gobierno mexicano resultó el
más dañado, ha vuelto a dar cuenta el propio Donald Trump quien, en el curso de
las últimas horas, aseguró que sus propuestas en materia migratoria —que pasan
por la construcción de un Muro fronterizo “que pagará México”, hasta la
deportación de millones de personas—, podrían cambiar una vez más después de
que resulte electo.
Desde
que John McCain inauguró, en julio de 2008, la práctica de ir de viaje de
peregrinación a México, para visitar al entonces presidente de México, Felipe
Calderón y mostrar sus respetos a la Virgen de Guadalupe, el recurso de acudir
a Los Pinos para granjearse el respaldo de los electores hispanos en EU parece
haberse convertido en una tendencia y en una receta condenada al fracaso.
En
aquel entonces, y a pesar de su visita a Los Pinos y a la Basílica de
Guadalupe, John McCain sólo consiguió el 30% del voto latino en las urnas,
contra el 69% de Barack Obama.
En esta ocasión, todo parece indicar que
la operación de Donald Trump, que ha dejado muy mal parado al gobierno
mexicano, le ha permitido recuperar terreno frente a Hillary Clinton en las
encuestas a nivel nacional, pero no le servirá de mucho para garantizar el
respaldo de un electorado hispano que, a diferencia del presidente de México,
no puede pasar por alto los agravios de un candidato republicano que, en
noviembre próximo, podría sufrir la más humillante derrota con la entusiasta
colaboración de la comunidad latina.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario