viernes, 23 de septiembre de 2016

Los Latinos “deplorables” de Donald Trump


                           "Orgullosos de ser los Deplorables de Donald Trump" foto AFP


Ben Monterroso, director ejecutivo de Mi Familia Vota, ha intentado encontrar respuesta a lo inexplicable:

¿Porqué hay latinos que quieren votar por Donald Trump el próximo mes de noviembre?

“La verdad no lo logro entender”, me dice para referirse a ese grupo de electores que representan entre el 15% y 20% del electorado hispano, que podrían respaldar al candidato republicano en su lucha por la presidencia.

“Lo intento pero, la verdad, no entiendo cómo es que ya se les olvido de donde vienen. La única respuesta lógica que encuentro es que, en el fondo, muchos de ellos no se quieren ver como latinos, sino como americanos blancos. Es una lamentable falta de aceptación de quienes son y de donde vienen”.

Ben Monterroso, un inmigrante de Guatemala, es uno de los más importantes líderes a favor de la causa migrante. Durante muchos años, se ha dado a la tarea de registrar a decenas de miles de potenciales electores de origen hispano y a enseñarles el valor de su voto.

“Todo el mundo sabe que, para que un candidato tenga posibilidades reales de ganar la presidencia, necesita al menos el 43% del voto hispano. Y Donald Trump no lo conseguirá”, pronostica este experimentado activista.

Desde su trinchera, Ben Monterroso ha visto muchos casos de inmigrantes que, una vez obtenida la legalización, dan la espalda a su propia gente para abrazar con la fe de los conversos la causa de los anti inmigrantes.

“Hay muchos a los que se les olvida de donde vienen. Como latinos, tenemos que sentirnos orgullosos de nuestras raíces, pero también orgullosamente americanos”, insiste Monterroso en alusión al triste caso de los latinos que suspiran por vivir como americanos blancos.

Como Marco Gutiérrez, un inmigrante de la localidad de Atoyac, en Jalisco, que se ha presentado como el presidente de la organización “Latinos por Trump”, un personaje de plumaje oportunista que, según han descubierto varios medios de comunicación, ha resultado un experto en vivir de la quiebra de sus pequeñas empresas en el sector inmobiliario.

De la misma forma en que Donald Trump, su candidato favorito, ha conseguido soltar lastre declarándose en bancarrota en sus fallidos casinos de Atlantic City.

Hace no mucho, Marco Gutiérrez, lanzó una extravagante advertencia al asegurar que, si se permite que Hillary Clinton gane las elecciones, Estados Unidos se llenará de puestos de tacos ambulantes (“Taco Trucks”) en cada esquina.

"Mi cultura es una cultura muy dominante e invasiva y ya está causando muchos problemas," dijo Gutiérrez en una entrevista con la cadena MSNBC.

"Si no se hace algo al respecto, vamos a tener camiones de tacos en cada esquina”, insistió para convertirse inmediatamente en objetivo de burla y condena entre la comunidad latina.

En un ambiente marcado por el resentimiento social, el racismo y la falta de oportunidades entre ese electorado blanco y poco educado, la causa de Trump se ha extendido como una mancha entre ese sector de “deplorables”, según la polémica caracterización de la candidata demócrata, Hillary Clinton.

En esa canasta de “deplorables”, unidos por su racismo, sus prejuicios, su homofobia y su anti islamismo, se encuentran algunos votantes de origen latino que no han conseguido escapar de ese ciclo de escasa movilidad social y segregación ecónomica por su baja formación y su confinamiento en los guetos de Baltimore, Chicago o Los Angeles:

“Yo pienso votar por Trump porque tiene razón. En el lugar donde trabajo, hay mucho mexicano que no tiene papeles. En la Iglesia, a la que voy para ver si me dan comida, siempre me encuentro con inmigrantes mexicanos que traen mejores coches que yo y tienen ropa de marca”, asegura Mariana T, un nombre ficticio a petición de esta inmigrante de Michoacán que vive con sus dos hijos, uno de ellos ciudadano de EU y el otro nacido en México y sin papeles, en los suburbios de Chicago.

Hace más de medio año, el esposo de Mariana fue deportado mientras intentaba regresar de un viaje desde México:

“Descubrieron que no estaba de forma legal en el país y lo deportaron. Desde entonces, mis dos hijos y yo hemos vivido de arrimados con amigos. Y no me gusta el hecho de que a los inmigrantes que no tienen papeles, a veces los tratan mejor que a mí en el trabajo o en la escuela a la que va mi hijo, que es ciudadano, donde a veces tienen más consideración por los ilegales”, añadió Mariana.


“Por eso en noviembre próximo votaré por Trump”, me dice convencida de que, el candidato republicano, será la respuesta a sus plegarias y el mejor antídoto contra quienes, al igual que ella, emigraron de México en busca de oportunidades en EU.

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