Foto/AP
A
pesar de las protestas y los muchos ataques de Donald Trump contra los medios
de comunicación, a quienes acusa continuamente de mentir y tratarle
injustamente, algunos de los más respetados periódicos como The New York Times
y USA Today se han propuesto rebuscar en el pasado del magnate para tratar de
establecer la calidad de su fibra moral como aspirante a la presidencia.
Según
ha confirmado el periódico USA TODAY en su edición Online, sus representantes
legales y los de The New York Times han presentado un recurso ante la Suprema
Corte de Nueva York, para acceder a los archivos o documentos del divorcio
entre Donald Trump y su hoy ex esposa, Ivana Trump en 1990.
¿Qué
interés pueden tener ambos medios al rebuscar en los pasajes más sórdidos de
una relación entre un magnate acostumbrado a salirse siempre con la suya y una
mujer que, al final, accedió a un acuerdo millonario para conceder el divorcio?
Precisamente,
el interés de ambos medios se sustenta en el hecho de que, el mentado divorcio,
se llegó a fundamentar y a conceder judicialmente por el supuesto “tratamiento
cruel e inhumano” de Donald Trump hacia su entonces esposa.
Además,
para ambos medios el interés público se justifica también por las acusaciones
que, en la fase más escandalosa del proceso de separación, Ivana lanzó contra
Donald para denunciarlo por “asalto sexual”.
La
revisión de este episodio podría “resolver o aclarar una controversia que ha
surgido durante la campaña (electoral) en curso”, consideran los demandantes de
la información.
Otro
elemento a revisar es el relacionado con la “fidelidad marital”, un asunto que
Trump se ha encargado de utilizar como un latiguillo contra el matrimonio de
Hillary y Bill Clinton.
En
otras palabras, se trata de explorar en el siempre traicionero terreno de las
“equivalencias” para descubrir hasta qué punto a Donald Trump le asiste cierto
tipo de licencia o autoridad moral para ser el primero en tirar la piedra
contra Bill Clinton, ciertamente un mujeriego de mucho cuidado pero que,
difícilmente, podría competir con Trump y su conocida colección de amantes e
infidelidades.
Precisamente,
quizá seria pertinente recordar que, en 1992, Donald Trump obligó a firmar a su
ex esposa Ivana un acuerdo de confidencialidad altamente restrictivo y
vinculado al acuerdo legal de separación que incluyó un pago por 14 millones de
dólares y la transferencia de varias mansiones y apartamentos en Connecticut,
Nueva York y Palm Beach.
Es
decir, Trump pagó a Ivana por un silencio que su ex mujer ha respetado como una
tumba para no perder su fortuna. Un silencio que hoy medios de comunicación
como USA Today y The Times se han propuesto sortear en aras de la transparencia
y el interés público.
La
acción de ambos medios supone un interesante ejercicio de auscultación que
demuestra, hasta qué punto, el viejo oficio de separar el grano de la paja, sin
dejarse corromper, ni traicionar la verdad y la confianza pública, sigue
estando más vigente que nunca, a pesar de los continuos reveses propinados en
nombre de los intereses creados y por ese proceso de banalización y
simplificación que avanza como un cáncer por la industria de los medios.
¿Aceptará
la Suprema Corte de Justicia de Nueva York este envite de los medios de
comunicación para ofrecer a los electores un retrato más fiel de quien aspira a
convertirse en comandante en jefe y en líder de la democracia más poderosa del
planeta?
De
ser así, la serie de mayor éxito en los últimos años, protagonizada por un
aspirante a la presidencia que ha prometido deportar a millones de
indocumentados; que amenaza con iniciar una guerra comercial con China, Japón y
México. Que ha llegado al extremo de lanzar amenazas de muerte veladas contra
su adversaria en la contienda por la presidencia y que ha asegurado que el
presidente Barack “Hussein” Obama es el fundador de la organización terrorista
del Estado Islámico (EI), deberá enfrentar su pasado con algunos de los más
sórdidos pasajes de su vida marital.
O
sea … The show most go on !!!!!
(El
show tiene que continuar)

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