No es un secreto que, en Estados Unidos, las tendencias milenaristas,
las conspiraciones extranjeras, o las visiones apocalípticas son tan adictivas
como el caramelo que millones de ciudadanos ponen a sus palomitas cuando van al
cine.
Las películas en donde el presidente de Estados Unidos (protagonizado
por Morgan Freeman, o por Harrison Ford), luchan contra los extraterrestres;
contra meteoros a punto de colisionar con la tierra, o contra terroristas
internacionales que conspiran las 24 horas del día para borrar del mapa a los
creadores de los McDonalds y los Kentucky Freid Chicken, son toda una tradición
durante las fiestas del 4 de julio, cuando los patriotas de siempre izan su
bandera, encienden sus fuegos artificiales y se emborrachan mientras prometen
defender a EU de sus enemigos eternos.
En esta atmósfera de expectación, espoleada por el nerviosismo y el
desconcierto de unas elecciones que han partido en dos a la nación.
Con unas encuestas enloquecidas que, últimamente, son como los clavos de
Cristo perforando la diestra y la siniestra las preferencias electorales,
millones en Estados Unidos cuentan las horas para que los colegios electorales
y las grandes cadenas de televisión alcen de una vez por todas el brazo del
vencedor o vencedora la noche del próximo martes.
¿Será Hillary Clinton?, se preguntan demócratas al borde de un ataque de
nervios ante la incapacidad de su candidata para remontar en las encuestas. O
indignados, ante las campañas de supresión de votos que han comenzado a
registrarse en estados como Carolina del Norte.
¿Será Donald Trump?, comentan entre dientes esos republicanos
“patriotas” convencidos de que, el próximo martes, se producirá un fraude de
proporciones monumentales para impedir que su candidato sea investido como el
45 presidente de Estados Unidos.
“Si no es Trump tomaremos las armas”, prometen unos.
“Esto va a ser la guerra civil”, aseguran otros.
Por si no fuera poco, a este ambiente de trifulca anticipada, se han
sumado a última hora los rumores y las advertencias de las agencias de
inteligencia y el FBI sobre la posibilidad de un atentado terrorista de Al
Qaeda en estados como Nueva York, Virginia y Texas, o la posible interferencia
de “los rusos” en el sistema de cómputo de algunos estados.
El miedo a un atentado terrorista, y la visión de calles desbordadas por
las protestas de ciudadanos rechazando los resultados de unas elecciones
alteradas por una “mano negra”, con asaltos o incendios contra propiedad
privada, han puesto en alerta a grupos de vigilantes y milicias de extrema
derecha que se preparan para lo peor:
“Como patriotas, necesitamos estar preparados para cumplir con nuestro
deber para con nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro país”, aseguró a
través de su página de internet el grupo de “Guardianes del Juramento”, una
organización creada en mayo de 2009, en los inicios de la era Obama, que se
nutre de antiguos militares, simpatizantes de la causa supremacista y miembros
del Movimiento del Tea Party que hoy tienen con una bota en el cogote a los
líderes del partido republicano.
El pasado jueves 3 de noviembre, este grupo realizó un primer ejercicio;
un “seminario informativo” sobre las acciones que será necesario tomar en caso
de “protestas sociales” y “amenazas terroristas” que podrían darse en el día
después de las elecciones presidenciales.
En sus recomendaciones, los “Guardianes del Juramento” han recomendado a
sus miembros “mezclarse con los electores” el próximo martes y“vigilar y
recabar información las distintas casillas y distritos electorales”.
“Hay que estar preparados”, aseguran los líderes de esta organización
que se presenta como “apartidista”, pero que no cesa de distribuir material
para presentar a Hillary Clinton como “una amenaza para el futuro de la
nación”.
De hecho, en una de sus últimas entregas acusan a Huma Abedin, la más
estrecha colaboradora de Clinton —hoy en el huracán del escándalo de los
correos electrónicos que investiga el FBI y que fueron encontrados en la
computadora de su esposo, Anthony Weiner—, de ser una “infiltrada” de
organizaciones extremistas musulmanas que, además, han financiado la causa de
organizaciones terroristas como Al Qaeda.
En medio de este río revuelto de amenazas y predicciones catastróficas,
el oportunismo craso de los empresarios se abre paso. Así, por ejemplo, la
compañía Wise Food Storage ha lanzado al mercado un paquete que ha bautizado
como “Paquetes para unas elecciones Armaguedón”.
“Con el fin de ayudar a los estadounidenses a sobrevivir a las cada vez
más extrañas elecciones presidenciales de 2016 y al caos que puede traer, Wise
Food Storage Company ofrece una selección de productos de supervivencia de
emergencia”, aseguró esta compañía en un comunicado.
”La nueva línea de productos de supervivencia, denominada ´Election
Armageddon Packages´ incluye un combinado de equipos de emergencia y alimentos
suministrados por Wise Food, y un suministro de cobre, plata y / o monedas de
oro proporcionadas por la Oficina de Oro de los Estados Unidos”, añade la
información de esta empresa que no piensa desaprovechar el ambiente de
incertidumbre para explotar la vena apocalíptica de millones de ciudadanos que
se truenan los dedos y muerden las uñas, mientras se agazapan en sus hogares a
la espera de un Armagedón electoral el próximo martes.

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