Imagen de la frontera entre México y EU foto/AFP
En medio de un acalorado debate a favor y en contra del muro que Donald
Trump pretende construir en la frontera con México, el senador por Texas y
fallido candidato presidencial, Ted Cruz, ha tenido la “genial” ocurrencia de
proponer la llamada “Iniciativa El Chapo”.
¿En qué consiste esta propuesta?. Pues básicamente en crear y dar
contenido a una legislación que —en caso de ser aprobada y, sobre todo,
implementada—, destinaría los fondos
incautados a Joaquín “El Chapo” Guzmán para financiar la expansión del infame
muro.
Nada más anunciar su propuesta, una larga lista de medios de
comunicación se vieron enganchados para ofrecerle así a Ted Cruz la cuota de
cobertura mediática que necesita para mantener vivas sus aspiraciones como
candidato presidencial en el 2018.
O quizá, como futuro magistrado del Tribunal Supremo.
Para los menos incautos resultó evidente que esta propuesta tendría que
recorrer un largo y sinuoso camino antes de convertirse en ley.
Y, ello, sin tomar en cuenta el tiempo y el elevado grado de dificultad
que tendría que afrontar el Departamento de Justicia antes de determinar el
monto real para, acto seguido, incautar
la fortuna de Joaquín “El Chapo” Guzmán con el permiso del gobierno de México.
Suponiendo, por supuesto, que el gobierno mexicano dé su brazo a torcer
para que, una parte de la fortuna de “El Chapo” Guzmán, sea destinada para
completar el Muro.
Una bolsa que, si hacemos caso a los cálculos de algunos fiscales,
podría ascender a los 14 mil millones de dólares. Una cifra que, sin embargo,
nadie ha sido capaz de corroborar dado el tiempo invertido por “El Chapo” en la
construcción de su imperio (más de 30 años) y la dimensión de una empresa
multinacional con más de 150 mil operadores, sicarios, empleados y prestanombres
en distintas partes de México, Estados Unidos y otras naciones.
Pero, asumiendo por un momento que la iniciativa de ley es aprobada y el
Departamento del Tesoro es capaz de convencer al gobierno de México, para que
renuncie a su parte de estos hipotéticos 14 mil mil millones de dólares para
financiar el muro, la gran pregunta que muchos se hacen es si acaso estos
fondos serían suficientes para blindar la frontera.
Una empresa que, según cálculos conservadores del Departamento de
Seguridad Interna (DHS), requiere de una inversión mínima de 21,600 millones de
dólares.
Si éstas cifras están en lo correcto, la administración de Donald Trump
se quedaría muy corta para completar el muro.
En este contexto, una propuesta alternativa que nos atrevemos a sugerir
al senador Ted Cruz, es la de confiscar las multimillonarias ganancias que ha
obtenido durante varias décadas uno de los más importantes aliados de Joaquín
“El Chapo” Guzmán.
Nos referimos a la banca de Estados Unidos que ha sido la gran
beneficiaria del lavado del dinero proveniente del narcotráfico. Y, a pesar de
que la llamada Acta contra el lavado de dinero criminaliza éste tipo de
actividad ilegal desde 1986,
ninguno de sus directivos ha sido tratado como un criminal o pisado una
cárcel.
Como se recordará, en 2010 el Banco Wachovia --hoy Wells Fargo--, se vió obligado a suspender sus operaciones
de lavado de dinero en medio de una investigación judicial que le obligó a
pagar una multa de 160 millones de dólares luego de haber movilizado más de 420
mil millones de dólares a través de la frontera.
Posteriormente, en 2012, el banco HSBC se vio obligado a cortar la
cabeza de varios de sus ejecutivos y llegar a un acuerdo con el Departamento de
Justicia para pagar una multa de 1,920 millones de dólares por el lavado de
decenas de miles de millones de dólares.
Pero, a pesar de la gravedad del delito, ningún directivo de HSBC pisó
la cárcel.
El problema es que, en Estados Unidos, estos son delitos criminales que
siguen sin tratarse, ni castigarse como tales, a pesar de que algunos bancos
son los que están alimentando a los cárteles.
Porque el dinero que ellos lavan a través de su estructura financiera es
el oxígeno que les permite a los capos de la droga comprar armas, contratar
sicarios, corromper a políticos, socavar gobiernos o eliminar a sus
adversarios.
Así es que, más que preocuparse en los fondos de “El Chapo”, Ted Cruz
haría muy bien en apuntar sus baterías contra la banca y sus multimillonarias
ganancias por el lavado de dinero proveniente de la droga.
Seguro que, un buen pellizco de esos recursos le permitiría completar el
Muro fronterizo.
El problema es que, al hacerlo, elevaría inevitablemente los precios por
el trasiego fronterizo de los cargamentos de heroína, metanfetaminas y armas.
Es decir, más que una solución para la seguridad fronteriza, la
iniciativa sería un negocio redondo para el crimen organizado transnacional que
durante más de 40 años ha demostrado no sólo una formidable flexibilidad para
adaptarse a los cambios y estrategias en materia de seguridad que se cocinan en
Washington.
Sino que, además, se ha convertido en el principal beneficiario de las
políticas prohibicionistas y de la militarización de la franja fronteriza.

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