Altos funcionarios del gobierno de México han iniciado un periplo en
distintas capitales del mundo para hablar de su futura estrategia y de las
“líneas rojas” que han decidido fijar ante Donald Trump, ante la inminente
renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN).
Un proceso en el que, por cierto, los canadienses ya han adelantado que
no piensan guardar las espaldas de los mexicanos a los que siempre han visto
como los invitados no deseados o indignos de sentarse a una mesa de negociación
“para dos”.
Es decir, entre Estados Unidos y Canadá.
Durante los encuentros con los representantes de distintos gobiernos,
los funcionarios mexicanos han adelantado que la estrategia para negociar ante
Trump será lo más parecido al esquema de la enchilada completa.
Pero en una versión mucho más extendida. Algo así como “The Whole
Enchilada Plus”
En resumen, a la renegociación del Tratado de Libre Comercio, México
buscará incorporar los temas de seguridad y migración. Ponerlo todo sobre la
mesa para utilizar la seguridad fronteriza —principalmente la de Guatemala—,
como un poderoso factor de negociación.
Y, al mismo tiempo, tratar de encontrar un terreno en común en el frente
migratorio.
Según algunos funcionarios mexicanos, las “líneas rojas”, serán el
tratamiento de Estados Unidos a los más de 6 millones de inmigrantes de origen
mexicano que hoy viven en un ambiente de desconcierto y zozobra.
Es decir, convertir los derechos humanos de los mexicanos en EU en un
capítulo irrenunciable.
Pero, además, dentro del capítulo de las “líneas rojas”, también se
encuentran las remesas que envían los inmigrantes mexicanos y que se han
convertido en la línea de flotación del gobierno de México y de millones de
familias que se quedaron esperando el milagro de las reformas estructurales.
El tratar de convertir los temas de seguridad y migración, como palanca
de negociación para evitar perder aún más terreno en el ámbito comercial,
parece una buena estrategia.
Sin embargo, quizá ha llegado el momento de introducir a la negociación
el postergado tema de la legalización de las drogas. Un tema que permitiría a
México robustecer su capacidad negociadora ante Estados Unidos y combatir al
mismo tiempo desde el frente legal y comercial el desafío de los carteles de la
droga y, a la administración Trump, hacer frente a esa epidemia en el consumo
de opiáceos y heroína en algunos estados de la costa este en la Unión
Americana.
Cuando los Secretarios de Estado y de Seguridad Interna, Rex Tillerson y
John Kelly visiten México, ambos participarán en una suerte de primer tanteo
con sus contrapartes mexicanas.
De hecho, el Secretario de Relaciones Exteriores de México ya ha
comenzado a definir los temas que estarán en la mesa de negociación. Según la
oficina de John Kelly, durante su reciente encuentro en Washington con Luis
Videgaray, los temas discutidos fueron el desarrollo e interconexión en el
frente económico, la seguridad fronteriza y el futuro manejo de los repatriados
o deportados hacia México.
En este sentido, aunque desde México se ha insistido en que se
redoblarán los mecanismos de defensa de los inmigrantes en Estados Unidos,
también es cierto que desde la Secretaría de Relaciones Exteriores saben muy
bien que no le quedará más remedio que cooperar con el proceso de
repatriaciones de miles de sus ciudadanos durante la presidencia de Donald
Trump.
De la misma forma que lo hicieron, por cierto, bajo la presidencia de
Barack Obama que se convirtió en el “deportador en jefe” de más de 2 millones
de indocumentados mexicanos.
Por tanto, cuando los funcionarios del gobierno mexicano aseguran que
las “líneas rojas” de su negociación con Donald Trump serán los derechos
humanos de sus connacionales en Estados Unidos, también es cierto que en esa
batalla se incluirá la colaboración con el proceso de una repatriación
ordenada.
En este sentido, podría decirse que más que “líneas rojas” que buscarán
disuadir a Donald Trump en los distintos frentes de negociación, al gobierno de
México sólo le quedará el recurso de los “lineamientos de cooperación” con su
vecino del norte.
Como por ejemplo, organizando comités de recepción como el que encabezó
el presidente Peña Nieto esta misma semana en el aeropuerto de la Ciudad de
México para que los paisanos humillados y criminalizados durante el proceso de
expulsión desde EU, tengan un recibimiento de héroes en esa patria que los vio
partir por falta de oportunidades o que los expulsó ante el avance de esa
espiral de la violencia incontrolada en distintos puntos del país.

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