martes, 7 de febrero de 2017

En defensa del “México expulsado”



En defensa del "México Expulsado"  Foto/Xinhua

El presidente Enrique Peña Nieto no ha perdido la oportunidad para mostrar compasión durante el recibimiento de 135 inmigrantes mexicanos que fueron deportados desde Estados Unidos.

El acto, en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, ya es considerado por muchos como el prólogo de los cientos de miles de expulsados que sufrirán los rigores de la era Trump.

El acto encabezado por el presidente, de carácter privado pero con la conveniente asistencia de decenas de periodistas, se produce a sólo unos días de la marcha que varios grupos han organizado en la Ciudad de México para cerrar filas con el gobierno del presidente Peña Nieto.

"Esta es una marcha de apoyo a México. Para que nuestro país esté fortalecido y que el presidente sepa que tiene a todo México detrás de él dispuesto a luchar por nuestro país", aseguró con tono comedido Isabel Miranda de Wallace, de la organización Alto al Secuestro.

No hace mucho, la coalición de gobernadores estatales (CONAGO) también decidió cerrar filas en defensa de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos.

Por lo visto, en un ambiente de frenesí nacionalista, las fuerzas vivas de México han decidido hacer realidad esa parte del himno mexicano que dice: "Un soldado en cada hijo te dio" para enfrentar a Donald Trump y, de paso, resucitar a Enrique Peña Nieto en las encuestas.

Resulta curiosa la forma en que el presidente Donald Trump ha conseguido la milagrosa unión de todos los mexicanos en defensa de la dignidad nacional; apurado el reagrupamiento de las fuerzas vivas en torno al presidente Peña Nieto y la suerte de casi 6 millones de inmigrantes indocumentados que han formado parte de ese éxodo multigeneracional hacia Estados Unidos.

Y, aunque encomiable el pronunciamiento del gobierno de Enrique Peña Nieto a favor de la defensa de esa comunidad de expatriados, que hoy forman parte de ese “México expulsado”  por razones económicas o de seguridad, muchos son los que desde Estados Unidos y distintas trincheras lo ven, en el mejor de los casos, como un plan bien intencionado, pero con muchas fallas.

Y, en el peor, como “un brindis al Sol” o como una simulación, para intentar defender a los inmigrantes indocumentados de una de las peores campañas de redadas y deportaciones desde la Gran Depresión en 1929.

Una campaña de la que será imposible salvarlos a todos. Pero que ofrecerá importantes réditos políticos a quienes, desde México, se presenten como sus defensores.

Fuentes consultadas por La Jornada, que pidieron permanecer en el anonimato por la sensibilidad del gobierno mexicano en este asunto, han adelantado sus reservas con un plan que ha sido fruto de la necesidad de presentar un frente común ante Donald Trump.

Pero, además, de la urgente necesidad del gobierno de México por defender a su gente y a una de sus principales fuentes de ingreso y de estabilidad social.

“La CONAGO nos puede ayudar en esta coyuntura. Pero no tratando de replicar las funciones de la red consular en Estados Unidos”, aseguró una fuente consular en alusión a las iniciativas que de forma unilateral han tomado algunos gobiernos como el de Puebla con la contratación de abogados que asesorarán a la comunidad migrante desde la Casa de Puebla en Nueva York y Los Angeles.

“¿Qué es lo siguiente?. ¿Piensan que pueden utilizar a la Casa de Puebla como refugio de cientos de miles de inmigrantes poblanos?”, dijo en tono irónico y en referencia a las limitadas capacidades de este tipo de representaciones en EU.

Además, prosiguió, el riesgo de acciones unilaterales, implementadas por algunos gobiernos de la CONAGO, puede arrojar a muchos inmigrantes en brazos de abogados deshonestos que piden dinero por adelantado y, al final, no les resuelven nada a quienes luchan desesperadamente contra un proceso de deportación.

“En los consulados tenemos una larga experiencia con este tipo de abogados que se han especializado en estafar a nuestra gente”, aseguró esta fuente.

Para nadie es un secreto que, en medio de este tipo de crisis, abogados sin escrúpulos y oportunistas disfrazados de activistas, ven la mejor oportunidad para sacar pingües beneficios de un drama humanitario.

Un segundo elemento a tomar en cuenta, según otra fuente, es la precaria situación laboral de miles de trabajadores de la red consular mexicana. En algunos consulados, más del 60% de su personal es local, es decir, tienen contratos que se renuevan cada año.

“La mayoría de estos trabajadores no gana más de 2 mil dólares al mes y viven bajo el constante temor a no ser recontratados. (La hoy ex Secretaria de Relaciones Exteriores) Claudia Ruiz Massieu autorizó un aumento salarial del 4%, pero resulta insuficiente para quienes tienen familia y además tienen que pagar el seguro médico de su esposa e hijos”, añadió en alusión a la precariedad laboral de miles de trabajadores que se han convertido en el principal frente en defensa de la comunidad migrante.

“Sería recomendable mejorar la situación laboral de esta gente porque ellos son los que defienden a nuestros paisanos. Es urgente mejorar sus condiciones de trabajo”, añadió

Una recomendación adicional, de un funcionario que ha trabajado en la primera línea de esa defensa, es la inversión en programas de entrenamiento para personal de la red consular que podrían convertirse en una especie de “asesores jurídicos de primera instancia”.

“Tenemos muchas comunidades de inmigrantes que viven en zonas alejadas de nuestra red consular. En grandes zonas de cultivo donde, además, sus movimientos están limitados por retenes migratorios de la policía local o estatal”, puso a manera de ejemplo.

“En este tipo de casos, nuestros consulados móviles podrían incorporar a este personal entrenado en legislación migratoria de Estados Unidos para que aconsejen a nuestra gente. Para que les informen sobre qué hacer en caso de ser detenidos, a que instancia pueden acudir, o qué tipo de derechos les asisten. Esto es muy importante”, añadió.

Finalmente, un representante consular pidió a La Jornada transmitir el siguiente mensaje:

“La CONAGO nos debería apoyar asesorando a esa red familiar en distintos estados de la República. Iniciar una intensa campaña informativa para que los familiares de un inmigrante sepan que hacer en caso de que su ser querido sea detenido”, aseguró.

“Por ejemplo. Los familiares deberían recomendar a su esposo, padre o hijo crear una cuenta bancaria y enviar por correo una tarjeta de débito a sus familiares en México. De esta manera, en caso de ser detenido, la familia podría retirar los fondos desde una sucursal en México con esa tarjeta.

“Este es sólo un ejemplo del tipo de cosas que la CONAGO podría hacer, en lugar de tratar de replicar en EU funciones que ya realizan los consulados mexicanos”, dijo.

“Pero, al final —sentenció—, la CONAGO tendría que entender que la red consular del gobierno de México estará muy limitada a la hora de defender a casi 6 millones de inmigrantes de indocumentados.


“Deberían prepararse para recibir a cientos de miles porque no nos será posible rescatar a todos de esta anunciada campaña de redadas y deportaciones”.

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