John Kelly, futuro Secretario de Seguridad Interna (DHS) foto/AP
Desde que Ulysses Grant, el victorioso general de la guerra civil ocupó
la presidencia de EU (1868-1877), ningún jefe del ejecutivo había designado a
tan nutrido grupo de generales para conformar un gabinete que, si nos
descuidamos un poco, podría parecerse mucho a una junta militar.
Sólo faltaría por confirmar la posible designación del ex director de la
CIA y general retirado, James Petraeus, como futuro Secretario de Estado.
Aunque las voces en contra de añadir un cuarto general a su gabinete se han
multiplicado en el curso de las últimas horas, su posible designación sería la
cereza en el pastel.
Petraeus se vio obligado a renunciar en noviembre de 2012 tras admitir
la filtración de información confidencial a su hoy ex amante y biógrafa, Paula
Broadwell.
Por el momento, el presidente electo ha designado a los generales James
Mattis, Michael Flynn y John Kelly para ocupar la Secretaría de Defensa (DOD), para
encabezar el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) y el Departamento de Seguridad
Interna (DHS), respectivamente.
Para darse una idea de lo inquietante de estos nombramientos, habría que
recordar que en Estados Unidos los padres fundadores siempre recelaron de la
peligrosa combinación entre el poder político y militar.
De ahí el mandato constitucional de supeditar a los generales a un poder
civil y de exigir que cualquier militar que sea designado como Secretario de
Defensa demuestre un proceso de separación de, al menos, 7 años entre su cargo
como militar en activo y su reincorporación a la vida civil.
En este caso, por ejemplo, el general James Mattis, quien ha sido
designado Secretario de Defensa, ocupó hasta marzo de 2013 el cargo de
Comandante en Jefe del Comando Central.
Por tanto, tendrá que recibir una dispensa especial del Congreso para
poder asumir el cargo a partir de 2017.
Por razones de interés para México, nos concentraremos en dos casos; el
del general John Kelly, de 66 años y quien se jubiló en enero pasado. Kelly ha
sido designado como el futuro Secretario de Seguridad Interna (DHS), el
equivalente al Secretario de Gobernación en México.
El segundo caso es el de Michael Flynn, un general que encabezó hasta el
mes de agosto de 2014 la poderosa Agencia de Inteligencia del Departamento
Defensa (DIA). Flynn estará al frente del Consejo de Seguridad Nacional (NSC),
es decir, será el hombre que susurrará directamente al oído del presidente,
Donald Trump, sobre los más asuntos más urgentes en materia de seguridad.
En el capítulo de John Kelly, habría que recordar que hasta el pasado
mes de enero ocupó la jefatura del Comando Sur, una responsabilidad que lo
convirtió en el custodio de la seguridad de Estados Unidos desde la frontera
sur de México hasta la Patagonia.
¿Que rasgos y antecedentes habría que destacar del general retirado John
Kelly?
Durante una audiencia realizada el 15 de marzo de 2015, ante el comité
senatorial de servicios armados que presidía el senador por Arizona, John
McCain, el general John Kelly consideró como “extremadamente seria” la amenaza
de células terroristas infiltrándose a través de la frontera con México:
“Si un terrorista o cualquier persona quiere entrar en nuestro país,
sólo pagan la tarifa (que les piden los coyotes o miembros del crimen
organizado para cruzarlos). Nadie revisa sus pasaportes. Nadie. No pasan por
detectores de metales. A nadie le importa por qué están viniendo. Simplemente
viajan en esta red (que se dedica a traficar inmigrantes)”, aseguró Kelly ante
la mirada complacida de John McCain.
Habría que decir que, a John McCain, siempre le ha tenido debilidad por
los testimonios de aquellos funcionarios policiales o militares que agitan el
espantajo de “la amenaza terrorista” que busca cruzar la frontera con México.
Gracias a esa narrativa, McCain ha podido solicitar más recursos para
garantizar “la seguridad fronteriza” que, actualmente, devora un presupuesto de
más de 18 mil millones de dólares al año, si nos atenemos a las cifras
proporcionadas en 2013 por la entonces Secretaria de Seguridad Interna (DHS),
Janet Napolitano.
En el caso de John Flynn, habría que destacar que apenas en agosto
pasado declaró que fuentes de inteligencia de la patrulla fronteriza le habían
informado sobre el riesgo de “terroristas islámicos” cruzando la frontera por
México.
En una entrevista con Breibart, uno de los medios favoritos de la
extrema derecha y especializados en propagar información falsa o cargada de
tintes racistas, Flynn llegó a asegurar que incluso le habían informado que los
terroristas islámicos habían decidido pactar con los carteles de la droga
mexicanos para obtener paso libre a través de “líneas de entrada” controladas
por el crimen organizado en la frontera.
Según señaló, él mismo había visto fotos con señales escritas en árabe
para marcar estas “líneas de entrada” en el estado de Texas.
“El aumento de musulmanes y musulmanes radicalizados entrando en nuestro
país ilegalmente es algo a lo que deberíamos poner mucha atención”, aseguró
Flynn en esa entrevista.
A pesar de los testimonios ofrecidos tanto por Flynn, como por Kelly
(este último, por cierto, un entusiasta de la colaboración con la CIA, con la
DEA y con los generales de las fuerzas armadas en Latinoamérica), lo cierto es
que ningún informe del DHS ha confirmado hasta la fecha la infiltración de
terroristas vinculados a organizaciones como Al Qaeda o al Estado Islámico a
través de la frontera con México.
Pero, al parecer, su narrativa ha sido un elemento poderoso para Donald
Trump a la hora de designarlos como sus futuros responsables del Consejo de
Seguridad Nacional (NSC) y del Departamento de Seguridad Interna (DHS) para
impulsar el reforzamiento con la frontera con México y estrechar la
colaboración con agencias de inteligencia para detectar la presencia de células
terroristas en ese corredor que va desde América del Sur, Centroamérica y la
República Mexicana.
Un detalle adicional. El general Kelly fue clave a la hora de reforzar
la seguridad fronteriza de México con Guatemala para evitar la hemorragia de
niños refugiados que han desbordado los puestos fronterizos de EU desde el
verano de 2014.
Precisamente, la crisis de los niños refugiados que salían desde
Centroamérica, huyendo de la violencia criminal, del caos y anarquía generado
por los carteles de la droga, de la pobreza endémica, de la exclusión social y
de las pandillas, envalentonó a un nutrido grupo de “halcones” que exigieron a
México el reforzamiento de su frontera.
Kelly fue el encargado de culminar con esa misión, mientras proclamaba
la falta de seguridad de esa frontera entre México y Guatemala representaba una
“amenaza existencial” para EU.
Una última consideración: hacia fines de 2012, en medio de una ola de
escándalos de abusos sexuales, infidelidades matrimoniales y filtración de
documentos clasificados que salpicaron a generales y militares de alto rango,
el entonces Secretario de Defensa, Leon Panetta, impulsó la creación de una
“comisión ética” para tratar de descubrir las razones de esta degradación de la
fibra normal en el seno de las fuerzas armadas.
Los abusos sexuales, el permanente acoso, la excesiva indulgencia y la
falta de controles sobre los altos mandos militares acostumbrados a inmensas
cuotas de poder, se multiplicaron por doquier, creando serias dudas sobre la
cultura ética y los valores morales de los generales de cuatro estrellas; esos
héroes de guerra consumidos por el poder y derrotados por sus propios impulsos
y flaquezas.
Aunque la información de este comité nunca se hizo pública, muchos
ciudadanos tenían una idea clara de lo que había ocurrido con estos generales.
Entre ellos el director de la CIA, David Petraeus; el general, Jeffrey
Sinclair, responsable de una división aerotransportada en Afganistán y el
general, James Johnson, comandante de la 173 Brigada Aerotransportada.
Para una inmensa mayoría, los casos de estos militares embriagados de
poder y egos insuflados era una historia tan vieja como la historia misma de
las fuerzas armadas y su tóxica confluencia con el poder político.
¿Veremos más casos de ex militares embriagados de poder que incurrirán
en abusos en temas tan sensibles como el de la seguridad nacional y los
derechos humanos de millones de indocumentados?
Sólo el tiempo nos lo dirá…

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