miércoles, 23 de agosto de 2017

De las amenazas de Donald Trump a México

                                                                                                                    foto/AFP


J. Jaime Hernández


Desde su campaña por la presidencia, Donald Trump no ha dejado de sorprendernos con esa narrativa infecta de odio racista y comentarios derogatorios hacia México y su comunidad inmigrante en Estados Unidos.

Es lo que, en palabras de una de sus principales asesoras, Kellyanne Conway, ha definido como “los hechos alternos”. Es decir, la otra realidad que Trump ha sabido explotar en beneficio de su cruzada contra las minorías y para agitar, con sorprendentes resultados electorales, a las fuerzas vivas del conservadurismo y sacar a flote los peores instintos del hombre blanco y poco educado.

Pero, también para resucitar los viejos demonios del Klu Kux Klan y los neonazistas, en esa tierra del nunca jamás para la era post racial.

Hoy, cuando muchos viven pendientes del proceso de renegociación del TLCAN entre México, Estados Unidos y Canadá, Trump ha decidido que necesita lanzarse nuevamente contra sus socios y vecinos mexicanos:

“En lo personal, no creo que podamos llegar a un acuerdo (con México) con el TLCAN porque se han aprovechado mucho de EU. Así es que, llegado a un punto, creo que liquidaremos el TLCAN”, dijo Donald Trump durante el discurso que lanzó desde Phoenix, Arizona, para tratar de azuzar y acorralar nuevamente al gobierno de México.

A las pocas horas, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis de Videgaray, se vio obligado a echar mano de los medios para tratar de quitar hierro al asunto. Para reducirlo todo a una mera triquiñuela de Trump.

“Lo que estamos viendo con mucha nitidez es una estrategia de negociación en la que un hombre que lleva toda la vida negociando con un estilo muy peculiar, un estilo sin duda agresivo, incluso escribe un libro al respecto, sobre cómo se debe negociar. Creo que esto no es una sorpresa, lo hemos escuchado durante muchos meses”, dijo Videgaray en una entrevista.

El objetivo de Videgaray, ha sido el de tranquilizar al personal. Sobre todo al siempre quisquilloso mercado bursátil. Y, al mismo tiempo, lanzar un mensaje a la Casa Blanca:

Algo así como: a otro perro con ese hueso. Nosotros ya conocemos las tácticas del señor Trump.

De un tiempo acá, los funcionarios del más alto nivel en el gobierno de México se han convertido en habilidosos intérpretes de las tácticas y hasta del lenguaje del presidente de Estados Unidos.

En cierto sentido, se han convertido en expertos conocedores del universo paralelo de Donald Trump.

Pero, para alcanzar ese nivel de expertise, los integrantes del gobierno de México, incluyendo a su presidente, se han dejado muchos pelos en la gatera. Han sufrido en carne propia la humillación de un personaje acostumbrado a insultar y a tratar como piltrafas a sus interlocutores.

Ahí esta el perturbador contenido de la conversación telefónica con el presidente de México el pasado 27 de enero, cuando le ofreció ayuda militar para eliminar a los carteles de la droga y, de paso, le echó en cara el no haber hecho “un buen trabajo” en ese terreno.

El problema, incluso para el más experto conocedor de los trucos de Donald Trump, es la continua tendencia del presidente de EU a insultar, mentir y a embestir. A tal grado que no pocos en el seno de la comunidad de inteligencia y del partido republicano han comenzado a poner en entredicho su salud mental.

Bob Corker, senador republicano por Tennessee, y una de las voces más ponderadas en el Congreso, ha puesto en duda “la estabilidad (emocional) y la competencia (mental)” de Donald Trump para garantizar una gestión exitosa de su presidencia.

Mitch McConnel, el líder de la mayoría republicana en el Senado, ha llegado al extremo de sugerir que Trump será incluso incapaz de “salvar” su presidencia.

Y, en las últimas horas, el ex director de la Agencia Nacional de Inteligencia, James Clapper, ha llegado a definir la actual situación como un estado de “crisis” permanente en donde ha quedado en evidencia la incapacidad de Donald Trump para seguir en la oficina oval de la Casa Blanca:

Encuentro esta situación "muy aterradora y preocupante… Realmente cuestiono su aptitud para estar en esa oficina, y también estoy empezando a preguntarme sobre sus motivaciones … tal vez él está buscando una salida”, aseguró Clapper en una entrevista con la cadena CNN.

Aunado a ello, Donald Trump enfrenta un otoño incierto.

La investigación en curso para determinar si, acaso, hubo colusión entre su campaña y Vladimir Putin. Su fracasado plan para derogar la ley de salud de Barack Obama y la falta de apoyos en el Senado para sacar adelante su iniciativa para financiar y construir el Muro fronterizo con México, lo han convertido en una bomba de relojería.

En este contexto, México se podría convertir en el chivo expiatorio de Donald Trump durante el arduo e incierto proceso de renegociación del TLCAN. Un proceso que apenas comienza y en el que el representante de EU, Robert Lighthizer, ya ha dejado en claro que no piensa ceder un palmo a la hora de exigir a México mayores concesiones, particularmente, en el espinoso tema de las reglas de origen.

¿En este ambiente de animosidad y creciente urgencia de Donald Trump por un éxito de su presidencia, los profesionales de la diplomacia serán capaces de salvar al TLCAN?

¿O asistiremos a un arrebato más de Donald Tump para liquidar de una vez por todas el polémico acuerdo, en medio de una desesperada huída para salvar su presidencia?


Sólo el tiempo lo dirá. Y sospecho que ni los más habilidosos interpretes de Donald Trump son capaces hoy de asomarse a la cabeza del presidente de EU para conocer la respuesta.

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